Juana Fernandez: Una mujer dispuesta a triunfar.


Juana Fernanadez2Si usted llega a cierta calle en el Barrio Claudia, de Los Alcarrizos, en Santo Domingo Oeste, se va a encontrar con un panorama que lo asombrará. No tiene que ver con ilusionismo o extravagancias, tiene que ver con la magia del trabajo. Allí una mujer, suave como cualquier fémina, se dedica a la tapicería y a la elaboración de muebles de madera.

Este oficio, tradicionalmente ejercido por los hombres, demanda de una fuerza física y un esfuerzo que cualquiera pensaría le está negado a una mujer. Juana ha demostrado que, más allá de la legendaria delicadeza femenina, hay una voluntad que le permite hacer maravillas con la destreza y el esfuerzo que pone en cada obra.

Yudi, como le conocen sus amigos, es una mujer fuerte que se ha introducido en este negocio donde no se espera encontrar una mujer para ayudar a su familia a mejorar las condiciones económicas en que vivía, y lo desarrolla desde hace diez años, infatigablemente. Con tres hijos a los que buscarle el sustento, valoró qué actividad pudiera desempeñar que le permitiera salir adelante y eligió esta, decidida a triunfar con su trabajo a cualquier precio, por lo cual se dedicó a aprender el oficio en primer lugar. Luego encontró el apoyo de ECLOF Dominicana, quien en estos últimos 5 años le ha concedido 5 préstamos para la mejora, el crecimiento de su negocio y la estabilidad de su familia.

Ella se ha capacitado asistiendo a talleres de tapicería y pintura, sin abandonar la educación de sus hijos y el cuidado de su hogar. Realiza su trabajo en el taller que han alquilado para tales fines, y donde también ahora se ha agregado el trabajo de ebanistería. Es fácil oler el polvo en el ambiente y ver las muchas herramientas que se utilizan para esto: compresor, sierra de banco, sierra de mano, sinfín…

Yudi cuenta con 4 ayudantes para el trabajo del taller. Uno de ellos es su hijo y además, hay un joven de 15 años que va al sitio a aprender. Su trabajo es muy bien apreciado y recomendado por sus clientes. Tiene entre sus objetivos hacer crecer su negocio, ampliar el lugar de trabajo para poder tener mayores ingresos y mejores condiciones de trabajo. Quizás en algún momento la alcanza un poco el cansancio, y cuando se mira al espejo se dice que es hora de hacer un tiempo y visitar el salón, pero basta que un cliente llame a la puerta del taller para que la enérgica Yudi se concentre en el mueble que deben hacer o cuál es el mejor material para tapizarlo.

Con las mismas manos tiernas que ha acunado a sus hijos, empuña las herramientas que le permiten apoyar a su esposo y ganar el sustento de su familia.