Mariano Garabito: El árbol del trabajo da sus mejores frutos


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Mi producción de aguacates era rechazada por no cumplir con la calidad y el tamaño requerido por el mercado; sin embargo, ahora de mil aguacates que produzco solo me rechazan veinte, gracias al apoyo que he recibido de la gente de ECLOF.

En la carretera Cambita–Mucha Agua, en el municipio de San Cristóbal, Mariano Garabito desarrolla su empresa de producción de abono orgánico.

Comenzó su negocio hace 6 años. En ese entonces la cosecha era muy pobre: los productos nacían muy pequeños y muchos eran rechazados por su baja calidad cuando los productores intentaban venderlos para la exportación. Ahora, de una producción de mil aguacates, por ejemplo, solo son rechazados unos 20. Esto quiere decir que el índice de aceptación es de un 98 %.

Su incursión en la producción de abono va de la mano de su fe en Dios. Un día, al estudiar la Biblia, leyó que en la antigua Palestina se producía con gran abundancia porque al arar la tierra le echaban estiércol de mulo. Entonces se puso en contacto con un agricultor de Baní, quien le explicó que si hacía la mezcla de estiércol de mulo, de ovejo y de vaca, y lo fumigaba, le produciría un abono que haría mucho mejores sus productos. El resultado fue excelente, el abono que produjo era tan bueno que un instructor de México (quien había venido al país para enseñarles a los agricultores de la zona un método de elaboración de abono orgánico) reconoció que el preparado por Garabito era de mucha mejor calidad (y se llevó el método).