El balance social es un instrumento de gestión y control que permite a la cooperativa medir y comunicar los resultados sociales obtenidos en relación con sus objetivos institucionales, los principios cooperativos y las expectativas de sus socios y la comunidad.
Más que un simple informe, el balance social es un proceso de autoevaluación que ayuda a determinar en qué medida la cooperativa contribuye al bienestar colectivo, al desarrollo local y al fortalecimiento del tejido social.