EL IMPACTO DE LA VIVIENDA EN LA SALUD DE LA FAMILIA


Las políticas públicas de vivienda deberían estar encaminadas a garantizar el acceso a la vivienda de los ciudadanos, pero tristemente esto no es así. Ante esta situación, nos surgen algunas preguntas: ¿es la vivienda un derecho real? ¿qué podemos hacer ante esta violación sistemática de los derechos humanos? ¿podemos relacionar la consecución de derechos con nuestro estado de salud?

VIVIENDA Y SALUD

Hay muchos estudios que relacionan las condiciones de la vivienda con la salud. Según expertos internacionales, la vivienda digna es un primer requisito para la salud de la familia; las condiciones de la vivienda son importantes para la salud física y mental de la población. Una vivienda en condiciones de salubridad adecuadas genera un espacio saludable donde se reduce la aparición de enfermedades respiratorias y aquellas relacionadas con bacterias y parásitos que se desarrollan en entornos húmedos y polvorientos.

La vivienda es un derecho humano básico. Así lo establece la Organización de las naciones Unidas en su declaración Universal de los Derechos Humanos:

Párrafo 1 del Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

Además de esto, el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que ha sido ratificado por 108 estados, entre ellos República Dominicana, contiene el que quizás sea el fundamento más importante del derecho a la vivienda enunciado en todos los principios jurídicos que integran las normas internacionales sobre derechos humanos, ya que en este se reconoce el papel del Estado como garante de este derecho.

También la Constitución dominicana del año 2010 ratifica el derecho a la vivienda que tienen todos los dominicanos. Así dice en su artículo 59:

Derecho a la vivienda. Toda persona tiene derecho a una vivienda digna con servicios básicos esenciales. El Estado debe fijar las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promover planes de viviendas y asentamientos humanos de interés social. El acceso legal a la propiedad inmobiliaria titulada es una prioridad fundamental de las políticas públicas de promoción de vivienda.”

Definitivamente, la vivienda es un derecho, y además es una Fuente de salud para la familia que la habita y la comunidad entera.  Por eso, contar con programas como MejoraFácil, dedicado al financiamiento de reparación, mejoramiento y construcción de viviendas, es una dicha y una oportunidad para aquellos que por años han visto cómo su derecho a una vivienda digna se escapa de las manos, por falta de fondos o financiamiento.

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